¿Cómo pueden las instituciones culturales afrontar el racismo estructural y comprometerse con una representación real de la diversidad?

En esta segunda conversación del ciclo Estrategias de Museología Social , que coordinamos para la Rede Museística Provincial de Lugo, nos propusimos reflexionar colectivamente sobre los cambios internos imprescindibles, las estrategias y las prácticas necesarias para avanzar hacia una museología y una gestión cultural capaces de desplegar todo el potencial transformador de la cultura en la lucha contra las desigualdades raciales.

Contamos para ello con dos voces que nos ofrecieron un diálogo de altura:

  • Diego Salazar es gestor e investigador cultural colombiano afincado en Barcelona. Director de Connectats Cooperativa y cofundador de Fes!Cultura, desde donde impulsan programas que promueven la transformación ecosocial y la participación activa de personas migrantes y racializadas en el ecosistema cultural. Ha participado en iniciativas como la Carta abierta de Derechos Culturales Migrantes o el manifiesto Cultura migrante: 12 propuestas urgentes y actualmente es relator del eje de “Diversidad étnico-racial” del esperado Plan de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura.
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  • Zinthia Álvarez Palomino es periodista, escritora e investigadora militante especializada en migraciones internacionales, con una trayectoria centrada en la defensa de los derechos de las personas afrodescendientes desde una perspectiva afrofeminista e interseccional. Residente en Galicia, fue una de las fundadoras del colectivo Afrogalegas y actualmente forma parte del colectivo Afroféminas. Es autora de libros como Yo, mujer migrante, Mujeres negras en la ciencia y Mujeres negras en la filosofía, e impulsa el proyecto Mujeres negras que cambiaron el mundo, que visibiliza referentes históricos silenciados.

¿Qué ideas quedaron en la conversación?

Antes de compartir algunas de las ideas que surgieron, queremos agradecer a Adela Vázquez Veiga (adelavv.com), que generosamente nos hizo llegar las que a ella más le resonaron en esta estupenda relatoría gráfica ?

El racismo estructural como sistema de poder

Una reflexión compartida es que no se trata simplemente de actitudes individuales o prejuicios, sino de un sistema que controla saberes, lenguajes, representaciones y, en definitiva, quién tiene derecho a existir, narrar o decidir en el ámbito cultural. Frente a eso, se propone situar el pluralismo cultural como marco central, revisando narrativas, promoviendo formación antirracista y generando espacios de participación real.

Acceso y representación en los contenidos no son suficientes: hay que ceder poder

La diversidad no se resuelve con representación estética o anecdótica. Hablamos de redistribución de recursos, de legitimidad y de poder institucional. La transformación real requiere incorporar personas migrantes y racializadas en los equipos, en los espacios de decisión y en los programas culturales. “No se trata solo de que la diversidad esté representada, sino de que tenga capacidad de decisión.”

Trabajar desde la fricción

Diego propuso sustituir la noción de hibridación —habitual en los discursos institucionales— por la de fricción cultural, reconociendo que la relación entre culturas es desigual, atravesada por jerarquías y heridas. “No todo encuentro cultural será amable. Hay lugares que no están ocupados y que generan fricción al ser disputados. Tenemos que acostumbrarnos a trabajar desde ahí.”

En diálogo con Encarna Lago, directora de la Rede Museística Provincial de Lugo, reconocieron que trabajar desde el conflicto es necesario, que hemos sido educadas para el consenso, pero que las instituciones culturales también deben asumir el conflicto como parte del proceso de transformación.

La acción institucional requiere datos y voluntad política

Para avanzar hacia estructuras más justas y representativas, hay que analizar quién participa, quién no y por qué. Diego compartió el ejemplo del Ayuntamiento de Barcelona, donde un 33% de la población nació fuera del Estado, pero solo el 1,8% del personal municipal también. “Con esos datos, ya podemos establecer políticas activas para corregir esa brecha.” En cultura, este análisis es aún más urgente, ya que muchas instituciones funcionan con lógicas monoculturales y eurocéntricas.

Crear espacios de oportunidad y acompañamiento

La transformación cultural requiere abrir espacios de oportunidad y acompañar procesos liderados por agentes culturales racializados, desde la formación a la creación de memoria colectiva. Diego compartió ejemplos como Fes!Cultura, laboratorios de creación para proyectos con impacto social, o En Palabras, un colectivo de escritura creativa conformado por personas migrantes y racializadas.

Estas iniciativas contribuyen a reconocer saberes y prácticas emergentes, a visibilizar referentes y a construir nuevos archivos culturales desde dentro de las comunidades.

Puedes acceder aquí a la presentación con las principales ideas compartidas por Diego Salazar en la conversación.

Una mirada crítica y profunda sobre la diversidad

Como cierre, compartimos esta reflexión de Zinthia Álvarez Palomino, que lanzó una llamada contundente a revisar los propios fundamentos del sistema cultural:

“Seguir hablando de afrontar el racismo estructural y comprometerse con una representación real de la diversidad sin entender que la organización de nuestra sociedad sigue basada en jerarquías raciales, epistémicas y geopolíticas es una forma de reproducir silenciosamente las mismas estructuras de exclusión.

Porque estas jerarquías, nos gusten o no, seamos conscientes o no, siguen determinando quién es considerada artista y quién una artesana, qué se legitima como cultura y qué se reduce al folklore, qué creaciones son reconocidas como arte y cuáles son relegadas al decorativismo o a las artesanías.

Deciden, además, qué significa ser artista, qué cuerpos y relatos son dignos de exhibirse en un museo, qué objetos pueden ser poseídos y por quién, y quién tiene derecho a narrar su historia.

Y sin contar quién puede acceder a esos espacios y bajo qué condiciones, porque no es lo mismo entrar a un museo como curadora de arte o artista que como visitante, o ser la mujer negra que se encarga de la seguridad, o la que te espera a la salida, en las escaleras, para pedirte algo de dinero. Porque sí, hay ciertos cuerpos sobre los que se ha configurado la pobreza: las obreras de este sistema capitalista. Y esa jerarquización también tiene que ver con la historia colonial y, en definitiva, con la representación que hacemos de ciertos grupos de personas en los espacios culturales.

No cuestionar esto implica seguir usando el poder institucional para perpetuar la supremacía del saber colonial, presentándola como neutral o universal. Es continuar hablándole a la diversidad desde una posición de superioridad, sin desmontar las lógicas heredadas de la trata transatlántica y la modernidad/colonialismo, que aún definen qué conocimientos importan, qué memorias se validan y qué voces se silencian.”

La reflexión completa en sus redes → https://www.instagram.com/p/DJmg35IKg2Z

Seguimos #TecendoRede para seguir aprendiendo juntas cómo construir una acción cultural crítica, inclusiva y comprometida con la diversidad.

Una vez finalizado el ciclo, abrimos los contenidos para que puedas seguir explorando, reflexionando y compartiendo. Si quieres ver la conversación completa, acceder a los documentos y otros recursos compartidos de este ciclo impulsado desde la Red Museística Provincial de Lugo, puedes hacerlo en los siguientes espacios:
? bencuriosa.gal/portfolio/estratexias-de-museoloxia-social-dialogo-intercultural-e-diversidade
? comunidadermpl.gal/estratexias-de-museoloxia-social-2025

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