¿Estamos cumpliendo los derechos culturales en Galicia?

¿Cómo viven las personas su relación con la cultura en el seno de sus propias comunidades? ¿Está garantizado el acceso equitativo a la cultura en el territorio gallego?

La Comisión Técnica de Gestión y Políticas Culturales del Consello da Cultura Galega culminó un largo proceso con la presentación del informe “Acceso á Cultura en Galicia”. Sin embargo, el texto no es más que un comienzo. Aunque muestra el gran trabajo que tenemos por delante, también deja conclusiones esperanzadoras.

Nuestra compañera Ruth Sousa formó parte del equipo encargado de elaborar el informe y subrayó la amplia diversidad de personas que participaron en él, procedentes de cuatro territorios y con perfiles distintos: ciudadanía, personas y colectivos del tercer sector, profesionales del ámbito cultural público y privado y responsables políticas.

El documento recoge cómo evalúan y sienten las personas el cumplimiento de sus derechos culturales desde un punto de vista cualitativo. Personas distintas llegaron, sin embargo, a una conclusión similar: las distintas administraciones no están logrando garantizar plenamente el cumplimiento de los derechos culturales.

Entre las medidas que se señalan están el cumplimiento de la legislación en materia de accesibilidad, la mejora de la formación de las y los profesionales y el fomento del conocimiento de estos derechos entre la ciudadanía, entre otras cuestiones.

Pero el informe también muestra aspectos que consideramos muy positivos, como el valor de lo comunitario en la práctica cotidiana.

Por una parte, se percibe con claridad que existe en la ciudadanía el impulso y la necesidad de “hacer cultura”. Esa cultura comunitaria está viva y genera propuestas valiosas e inspiradoras, a pesar de las dificultades.

Por otra, aunque falta un conocimiento concreto sobre qué son los derechos culturales, ello no impide que las personas sean capaces de identificar las desigualdades que impactan de manera transversal y condicionan el acceso a la cultura.

Esa conciencia, sumada al conocimiento que todavía es necesario reforzar, puede ser la base de una ciudadanía crítica y de una democracia más fuerte.

Esperamos que el informe funcione como una hoja de ruta para las administraciones, asumiendo su papel como garantes del acceso a la cultura. Y celebramos esas ganas de hacer cultura en las comunidades, un germen imprescindible para el futuro.

El informe completo puede consultarse aquí:
https://consellodacultura.gal/publicacion.php?id=4553

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